El Día Mundial de la Serpiente (16 de julio) pone el foco en una pregunta científica clave: qué funciones cumplen estos depredadores y qué cambia cuando desaparecen. La respuesta afecta la biodiversidad, la salud y la producción de alimentos.
La ciencia detrás de la efeméride no es “celebrar” a un animal carismático, sino entender un mecanismo de equilibrio: las serpientes son reguladoras de poblaciones. Cuando faltan, se desordenan las redes tróficas (quién viene a quién), aumentan ciertos roedores y se amplifican impactos que van desde plagas agrícolas hasta riesgos de zoonosis.

Cuándo es y por qué se celebra el Día Mundial de la Serpiente
El Día Mundial de la Serpiente se conmemora el 16 de julio para promover la educación pública, la conservación y el manejo responsable.
La fecha funciona como recordatorio de un problema recurrente: el miedo y la desinformación llevan a matarlas, incluso cuando no representan una amenaza.
Serpientes venenosas y no venenosas: qué significa “veneno” en biología
En términos biológicos, una serpiente “venenosa” (más precisamente, venenosa por mordedura) posee glándulas y colmillos que inyectan una mezcla de proteínas y enzimas diseñadas para inmovilizar presas y facilitar la digestión.

No todas las serpientes tienen ese sistema, y aun dentro de las que lo tienen, la peligrosidad para humanos varía por especie, tamaño y cantidad inoculada.
Las serpientes no venenosas cazan por otras vías: constricción, sujeción y deglución.

En ambos casos, su dieta suele incluir roedores, anfibios, aves pequeñas o incluso otras serpientes.
Para qué sirven las serpientes: servicios ecosistémicos poco visibles
Su aporte más directo es el control biológico. Al limitar roedores, pueden reducir daños en cultivos y la disponibilidad de reservorios de patógenos.

Además, son presas de aves rapaces y mamíferos, y por eso sostienen niveles superiores de la cadena alimentaria.

Incluso el veneno, estudiado como “biblioteca” de moléculas bioactivas, inspira investigaciones en farmacología y antivenenos.
Importancia ecológica: qué pasa cuando se las elimina
Eliminar serpientes no “limpia” un ambiente: lo simplifica. En ecología, menos depredadores suelen significar más fluctuaciones extremas de presas, cambios en la vegetación y en la estructura del hábitat.

Ese efecto cascada es parte de por qué conservarlas importa, especialmente en zonas donde el avance urbano y agrícola reduce refugios y altera ciclos de reproducción.
Mitos comunes sobre las serpientes
Una idea extendida es que “persiguen” a las personas: en general, evitan el conflicto y se desplazan buscando refugio.

Tampoco “hipnotizan” ni “buscan leche”; Esos relatos suelen nacer de encuentros en corrales o casas rurales donde entran por alimento (roedores) o abrigo.
Qué hacer si encuentro una serpiente
Si te cruzás con una, no la manipules: mantené distancia, dejale una vía de escape y alejá a mascotas y chicos.

Si está en un lugar de riesgo (patio, escuela, galpón), lo más seguro es llamar a servicios de protección de fauna local, defensa civil o un servicio de rescate.
Ante una mordedura, busque atención médica urgente: no cortes, no succiones, no apliques torniquetes y evite moverte de más para no acelerar la dispersión del veneno.
Fuente: ABC Color
