Un adulto mayor, diabético, con una pierna amputada y serios problemas de movilidad, permanece desde hace cuatro días postrado en el piso de uno de los pasillos del Hospital Regional de Ciudad del Este, sin familiares ni acompañantes.
En uno de los pasillos del Hospital Regional de Ciudad del Este, Departamento de Alto Paraná, un hombre de la tercera edad permanece tendido en el piso. No tiene acompañantes y tampoco a nadie que pregunte por él. Su única compañía es el ir y venir de otros pacientes y sus familiares que, con asombro e indignación, observan una escena.
El hombre es diabético y tiene amputada una de sus piernas. En un video realizado por otro usuario, se lo puede observar tendido en el piso.
Su movilidad es prácticamente nula. No puede caminar, no puede valerse por sí mismo y depende totalmente de terceros para cualquier necesidad básica.
Según datos brindados, el paciente llegó al centro asistencial acompañado por una mujer que dijo que el hombre era su inquilino.
Lo dejó en el hospital, aseguró que volvería, pero nunca más regresó. Desde entonces, nadie se hizo cargo de su cuidado ni de su destino.
Un funcionario del Hospital Regional, que pidió no ser identificado, confirmó que el paciente se encuentra en esa condición desde hace cuatro días.
“Llegó con una señora que dijo que era su inquilino. Desde ahí desapareció. No vino más nadie. Hoy hace cuatro días que está en el pasillo, nadie le hace caso”, relató.
El trabajador también señaló la complejidad del caso, pues desde el punto de vista médico no hay nada que se le debe hacer, más que seguir las indicaciones médicas propias de su cuadro. “¿Qué va a hacer el hospital si no tiene familiares?”, se preguntó.
De acuerdo con información recabada, el hombre no requeriría curaciones urgentes ni tratamientos médicos complejos en este momento, pero sí asistencia social inmediata. “Lo ideal sería llevarlo a un albergue”, comentó el funcionario, quien además mencionó que el paciente aparentemente sería de nacionalidad brasileña.
Mientras tanto, el hombre sigue allí, acostado sobre el piso frío de un pasillo hospitalario, invisible para el sistema, a la espera de una solución que no llega. Su caso expone una realidad que va más allá de lo médico, la falta de protocolos claros para atender situaciones de abandono, la ausencia de redes de contención social y la vulnerabilidad extrema de quienes no tienen familia ni recursos.
Fuente: Última Hora
