El equipo donostiarra conquistó su tercer título de Copa en una final dramática disputada en Sevilla. Tras igualar 2-2 en el tiempo reglamentario y la prórroga, el portero Unai Marrero se vistió de héroe en la tanda desde los doce pasos.
La gran final en el estadio de La Cartuja arrancó con una intensidad asombrosa. Apenas a los 14 segundos de juego, Barrenetxea adelantó a la Real Sociedad con un certero cabezazo. Aunque el nigeriano Lookman igualó para los colchoneros a los 18 minutos, el capitán Mikel Oyarzabal devolvió la ventaja a los vascos con un gol de penal antes de finalizar el primer tiempo, tras una falta del portero Musso.
En la etapa complementaria, el Atlético de Madrid, dirigido por el «Cholo» Simeone, volcó todas sus fuerzas al ataque buscando el empate. La insistencia premió a los madrileños a los 83 minutos, cuando el argentino Julián Álvarez sacó un potente zurdazo desde la frontal del área para establecer el 2-2 definitivo, forzando una prórroga donde el marcador ya no se movió a pesar de las chances claras.
En la definición por penales, la figura de Unai Marrero agigantó su leyenda bajo los tres palos. El guardameta realista detuvo los lanzamientos del noruego Sorloth y del propio Julián Álvarez, permitiendo que Pablo Marín sentenciara la serie con el último disparo. Con este triunfo, la Real Sociedad vuelve a saborear la gloria copera que no alcanzaba desde el año 2021.
La afición donostiarra celebró con euforia este nuevo trofeo que consolida el proyecto del técnico Matarazzo, quien logró neutralizar el ímpetu de un Atlético que llegaba motivado tras su paso en la Liga de Campeones. Por su parte, el conjunto madrileño se queda con las manos vacías en el torneo de Su Majestad, extendiendo su sequía en esta competición que no gana desde el año 2013.
Fuente: EFE
