El obispo de la Diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, cuestionó la indiferencia de quienes ocasionan accidentes de tránsito y se dan a la fuga sin auxiliar a las víctimas. Durante su homilía, llamó a responder ante quienes necesitan ayuda y a construir una sociedad más solidaria.
“En el momento que más se necesita, ahí desaparecemos. Silencio, no hay respuesta y hay alguien que necesita”, lamentó el obispo de la Diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, al referirse a quienes abandonan a personas heridas tras provocar un accidente.
El obispo también puso como ejemplo las dificultades económicas que enfrentan las víctimas, quienes pueden quedar con elevados gastos hospitalarios y hasta necesitar intervenciones quirúrgicas sin contar con recursos para afrontarlas.
“Un día nos va a tocar a nosotros también”, advirtió, al instar a ponerse en el lugar de quienes atraviesan estas situaciones y recordar que cualquier persona puede necesitar ayuda.
Valenzuela extendió su llamado a las comunidades para acercarse a quienes viven en situaciones de vulnerabilidad, incluyendo a personas con problemas de adicción y aquellas que se encuentran en contextos de exclusión.
“La iglesia debe ser como Dios, sale siempre, está en salida”, sostuvo el obispo, quien consideró que las comunidades deben salir al encuentro de quienes necesitan acompañamiento.
Agregó que es preferible una Iglesia “accidentada por salir” a una que permanezca encerrada y alejada de las necesidades de la sociedad.
El mensaje fue pronunciado durante la reflexión sobre la parábola de los trabajadores de la viña, en la que Valenzuela destacó que Dios sale continuamente al encuentro de las personas y llama a todos a trabajar por el bien común.
En otro momento, señaló que la respuesta ante las necesidades de los demás debe darse con generosidad y disponibilidad, sin esperar necesariamente una recompensa.
Durante la homilía, también reconoció el trabajo de catequistas, agentes pastorales y otros miembros de la Iglesia que colaboran con distintas comunidades y servicios.
En el marco del año jubilar franciscano, recordó a San Francisco de Asís como ejemplo de servicio desinteresado y entrega a los demás.
Finalmente, Valenzuela invitó a los fieles a llevar este mensaje a la vida cotidiana y a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de otras personas.
Fuente: Última Hora
