El Senado aprobó en general la reforma de la Caja Parlamentaria. Los artículos en particular serán analizados en la próxima sesión, luego de que, durante el debate, legisladores de distintos sectores advirtieran sobre el déficit creciente, la desigualdad del sistema y el riesgo de colapso financiero en los próximos años.
El Senado abordó este miércoles el proyecto de modificación a la ley que regula la Caja Parlamentaria, conocida como jubilación vip. El senador liberocartista Dionisio Amarilla explicó las modificaciones que se incorporaron desde la Comisión de Cuentas y Control, aunque hubo confusión en la distribución de los textos a los senadores, quienes tenían una versión desactualizada.
En principio, la Comisión pretendía elevar a 60 años la edad mínima para acceder a la jubilación extraordinaria, pero finalmente se mantuvo en 55 años a pedido de varios colegas. En el artículo 12 se restablece el 95% de la tasa de retiro de aportes, mientras que la de Diputados redujo a 85%.
Asimismo, vuelve a dar oportunidad a los legisladores que cumplieron 10 años de aporte y que dejaron el Congreso a elegir la afiliación voluntaria hasta completar los requisitos de la jubilación ordinaria.
El documento también establece que los funcionarios de la Caja Parlamentaria ya no cobren del Estado, y que quienes sean desvinculados, salden sus deudas.
Esta versión también defiende que el Estado no aporte a la caja vip, aunque hay dudas al respecto, teniendo en cuenta que la normativa vigente ya no contempla esta posibilidad, y sin embargo, los parlamentarios maniobraron para inyectar a su fondo unos G. 10.000 millones en los últimos tres años del Presupuesto General de la Nación (PGN).
El colorado disidente Alfonso Noria expresó su desacuerdo con la versión de Diputados que redujo al 80% el retiro de aportes, porque él mismo optará por esta posibilidad y se verá afectado. Al mismo tiempo, advirtió sobre la insostenibilidad de la Caja Parlamentaria.
“La jubilación no va a ser sustentable en el tiempo, en menos de tres a cuatro periodos se va a ir al mazo, porque los que van a aportar van a ser apenas 40 parlamentarios al año, el resto va a retirar sus aportes, y se van a ir sumando, actualmente cobran 282 personas que están jubiladas. En menos de tres o cuatro periodos, va a colapsar y va a desaparecer”, lanzó.
Ignacio Iramain (independiente) planteó la desigualdad que existe en la seguridad social de la población en general en comparación con los privilegios de los legisladores. Leyó los estudios actuariales actualizados a diciembre de 2024 que alertan sobre un agujero actuarial de G. 134.608 millones, con 125 aportantes para 284 jubilados y pensionados.
El senador comentó que la reforma que se propone en cualquiera de sus versiones es negativa y advirtió que el documento de Diputados cubrirá con suerte el 13% del déficit corriente actual, mientras que el 87% restante seguirá saliendo cada año del bolsillo del contribuyente “porque cuando sea necesario se va a recurrir otra vez a un rescate del Estado”.
Mencionó tres pilares que respaldan su propuesta de eliminación de la Caja Parlamentaria contemplando acciones de inconstitucionalidad, la insostenibilidad económica y la “elasticidad salarial negativa”, debido a que cualquier incremento de las dietas como ocurrió con los G. 6.000.000 adicionales que se autoasignaron desde el año pasado los legisladores, impactará en un aumento de pasivos aplicados a los próximos jubilados y pensionados.
Como alternativa a la eliminación, Iramain habló de la posibilidad de trabajar en un proyecto de transición para adaptar al Instituto de Previsión Social o bien, implementar efectivamente la capitalización individual.
Celeste Amarilla (PLRA) planteó la liquidación contable con la declaración de la quiebra y pago de deudas como cualquier empresa. Dejó abierta la posibilidad de ir eliminado pasivos, excluyendo por ejemplo a herederos y pensionados a fin de ir disminuyendo el déficit hasta que se encuentre una solución definitiva.
También se inclina por la liquidación Eduardo Nakayama (Partido de la Libertad) y adelantó su posición por la abstención o rechazo, al igual que Rubén Velázquez y José Oviedo (Yo Creo).
“Podemos liquidar ahora mismo la Caja, y quienes tengan derechos adquiridos sigan cobrando”, señaló Oviedo y preguntó a sus colegas: «¿Quién de ustedes necesita una jubilación?” y concluyó que los legisladores no deben complicarse con una caja que deberá ser modificada nuevamente en el siguiente periodo y siempre será tildada de vip.
Para Luis Pettengill, de la bancada independiente del Partido Colorado, la jubilación extraordinaria debería darse a los 15 años y no a los 10 como pretende mantener el proyecto, aunque cree que cualquier modificación “no hará que la caja sobreviva” en el tiempo. Considera que la jubilación temprana de legisladores es ofensiva. “Después salimos afuera y cuesta responder a la gente”, manifestó.
En cambio, el cartista Óscar Salomón defendió la existencia de la Caja Parlamentaria, se mostró a favor de eliminar como beneficiarios a herederos y pensionados. Así también considera que debe subir a 15 años los aportes para la jubilación extraordinaria, que actualmente contempla 10 años, y la ordinaria incrementar de 15 a 20 años.
El senador Javier Zacarías Irún mocionó la aprobación en general del proyecto de ley y dejar el tratamiento en particular de los artículos para la próxima sesión, a modo de encontrar un “denominador común”.
De esta forma, se aprobó en general el proyecto y se incluirá en el segundo punto del orden del día el estudio en particular en la sesión del próximo miércoles 22 de abril.
Fuente: Última Hora
